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Palabras del ministro Rodrigo Malmierca Díaz en la apertura del “Foro de Negocios Cuba”.

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Sr. Neven Mimica, Comisario de Cooperación Internacional y Desarrollo de la Comisión Europea,

Sr. Hugo Beteta, Director de la Sede Subregional en México de la CEPAL,

Compañero Orlando Hernández Guillén, Presidente de la Cámara de Comercio de la República de Cuba,

Miembros del Cuerpo Diplomático,

Empresarios cubanos y extranjeros,

Con un cálido saludo iniciamos este evento, que ha sido convocado por la Cámara de Comercio de la República de Cuba, con apoyo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Comisión Europea. De manera especial, damos la bienvenida a los visitantes extranjeros que nos acompañan esta mañana.

Como es conocido, se ha venido produciendo un profundo retroceso en las relaciones con los Estados Unidos de América y se ha arreciado el bloqueo contra Cuba. Por el carácter extraterritorial de esta política, su incidencia no se limita a los vínculos con ese país, sino que tiene negativas consecuencias para nuestras relaciones económicas, comerciales y financieras con el resto del mundo.

Vivimos un momento de singular agresividad de la administración estadounidense hacia Cuba. Entre sus expresiones más significativas está la decisión de permitir que se tome acción en tribunales estadounidenses ante demandas judiciales contra entidades cubanas y extranjeras fuera de la jurisdicción de ese país, al amparo del Título III de la Ley Helms Burton.

No es necesario hacer la historia de este engendro legislativo que tiene un claro propósito: atemorizar a la comunidad internacional para disuadirla de hacer negocios con Cuba.

Como si no hubiera límites para la prepotencia del actual gobierno estadounidense, el pasado 4 de junio anunciaron nuevas regulaciones que refuerzan aún más las duras restricciones que ya sufren los ciudadanos estadounidenses para viajar a Cuba, agregan prohibiciones para operaciones de aeronaves y embarcaciones e impiden que buques cruceros visiten nuestro país.

Estas medidas ignoran las demandas de muchos sectores norteamericanos que desean la eliminación de las restricciones de viaje y atacan los derechos fundamentales de sus ciudadanos.

Ante esta coyuntura, se refuerzan las contradicciones entre los hechos y el discurso estadounidense supuestamente en favor de las libertades individuales y en pos del desarrollo del sector privado en Cuba.

¿Por qué esta obsesión con limitar la relación entre cubanos y estadounidenses e impedir que el pueblo de Estados Unidos conozca la realidad de Cuba, en lugar de las ideas fabricadas y manipuladas que se construyen desde el exterior con fines políticos?

¿Cuáles son las verdaderas intenciones de estas medidas que tienen un efecto directo en los emprendimientos privados que se beneficiaban del flujo de cruceros y visitantes al amparo de las licencias otorgadas para el intercambio pueblo a pueblo?

Pretenden asfixiar la economía y dañar el nivel de vida de los cubanos para arrancarnos concesiones políticas que jamás aceptaremos.

Cada año la comunidad internacional condena casi unánimemente en las Naciones Unidas el bloqueo contra Cuba.

Son numerosas las voces desde diversas partes del mundo, incluso dentro de los Estados Unidos, que han reprochado la activación del Título III de la Ley Helms-Burton. Gobiernos de diversos países y mecanismos regionales de integración, como la Unión Europea, han planteado su enérgico rechazo y la determinación de adoptar medidas para proteger a sus nacionales.

Han sido igualmente criticadas por múltiples sectores de la sociedad estadounidense, y en particular por la comunidad de negocios, las recientes medidas adoptadas a inicios de junio.

Este evento, y otros que se han desarrollado en esta semana como el Foro de Negocios de la Iniciativa Cuba para las relaciones con el Reino Unido y la XVI Feria Internacional Expocaribe que tiene como sede la ciudad de Santiago de Cuba, son nuevas muestras del fracaso de la política estadounidense contra nuestro país.

Lo que fue concebido para alejarnos y aislar a Cuba, tiene justamente el efecto contrario. Nos acerca más aún, en el firme propósito de defender nuestros legítimos intereses comunes.  

Ratificamos la decidida oposición de nuestro Gobierno a estas nuevas medidas de la Administración estadounidense y aseguramos que será aplicadas las garantías contempladas en el marco jurídico vigente para proteger a las compañías extranjeras que tienen negocios con nuestro país. 

Cuba no se dejará amedrentar ni distraer con nuevas amenazas y restricciones.

Continuaremos avanzando con determinación en el proceso de actualización de nuestro modelo de desarrollo económico y social, que tiene entre sus componentes esenciales la diversificación de las relaciones económicas con el exterior y el reconocimiento del papel esencial de la inversión extranjera.

A pesar de los esfuerzos del Gobierno estadounidense para bloquear el desarrollo de Cuba, hoy podemos afirmar que el proceso de atracción de inversión extranjera no se ha detenido.

En los dos últimos años se han aprobado negocios con compromisos de inversión por más de 4 mil 500 millones de dólares estadounidenses y en lo que va de 2019 ya se han aprobado asociaciones por más de mil 300 millones. Aunque la concreción de algunos de estos proyectos se ha visto afectada por los propios efectos del bloqueo y la persecución financiera estadounidense, son promisorias las perspectivas de acuerdo en otras negociaciones en curso.

Somos conscientes de la existencia de insatisfacciones de algunos empresarios extranjeros por dificultades y demoras para establecerse en Cuba. El propio presidente de los Consejos de Estado y de Ministros se ha pronunciado sobre la necesidad de eliminar las trabas existentes.  Hemos venido dando pasos para simplificar la documentación que deben presentar los inversionistas y trabajamos en la creación de una Ventanilla Única que entrará en funcionamiento a inicios del próximo año, para facilitar la inversión extranjera en el país

También hemos sido testigos de los intentos de manipular a la opinión pública con el planteamiento de que Cuba limita la inversión de cubanos residentes en el exterior. Como se ha explicado, las normas cubanas no discriminan a ningún empresario por el origen del capital. No solo ratificamos esta posición, sino que abrimos las puertas a los interesados para brindarles el mismo apoyo que reciben el resto de los inversionistas extranjeros.

Estimados amigos,

En la jornada de hoy sesionarán 4 paneles, que contarán con la presencia de distinguidos representantes de organismos internacionales y regionales, juristas expertos y empresarios de diversas partes del mundo. Nuestra intención es generar un espacio de debate sobre estos temas, intercambiar información y evaluar de conjunto nuevas formas para fomentar las relaciones económicas de Cuba con el exterior. Esperamos que lo sientan también como una oportunidad de retroalimentarnos mutuamente. Estamos seguros que esta será una provechosa jornada para todos. 

Cuba, sus empresarios, su pueblo y su gobierno, estaremos en todo momento junto a aquellos que apuestan por hacer de este país, soberano y libre, el lugar donde desarrollar sus negocios.

Les agradecemos su presencia y dejamos abierta las puertas para próximos intercambios como este. Sientan el respeto y aprecio de nuestra parte, por la confianza y el compromiso que han demostrado con nuestro país. 

Muchas gracias.

 





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